Cementerio de barcos de Kamchatka.

Óxido y hielo

Los cementerios de barcos no son algo inusual, arrinconados en ensenadas de aguas negras y contaminadas, en los lindes de los grandes puertos mercantes e industriales, estos gigantes de acero son abandonados hasta que el óxido, el salitre y las ratas, los reducen a poco más que un amasijo de hierros retorcidos y semi hundidos. El desguace de estos enormes barcos es demasiado costoso y en la mayoría de los casos, cuando son inservibles, quedan varados en estos lugares por años y años. Quizás nadie pensó, cuando se dejó de usar la madera para construir barcos en este pequeño detalle, y con el paso de los años, el tamaño de los barcos creció tanto que prácticamente ha imposibilitado el reciclaje o desguace de sus armazones.


Si a esto se une que la normativa en muchos países no se preocupa demasiado por estos temas y que en algunos de ellos es totalmente inexistente. A estos lugares van a morir los barcos de otros países para ahorrarse el pago de multas, impuestos o la obligatoriedad de hacerse cargo del desguace. El caso de este cementerio de barcos de Kamchatka, al noreste de Rusia, se diferencia del resto por el contraste de su paisaje. Aquí el mar permanece congelado la gran parte del año y en las pocas semanas que se puede navegar hasta ese punto, es cuando en su día se aprovechó para llevar hasta allí a esos barcos. Incluso submarinos de la armada rusa han ido a parar a ese lejano lugar. Las fotografías hablan por si solas.
Sinuhé Gorris. Tejiendo el Mundo.


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